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13 de octubre de 2026

Los riesgos cambian. Los planes también deberían hacerlo.

Medioambiente
Planificación Urbana

Los planes de gestión de riesgo suelen ser estáticos, pero el territorio cambia. Así una lectura viva del territorio, como en el aluvión de San Carlos de Apoquindo, permite saber quién y qué está expuesto.


Los riesgos cambian. Los planes también deberían hacerlo.

Chile es un país expuesto a múltiples amenazas: incendios forestales, deslizamientos, erupciones volcánicas, lluvias torrenciales, tsunamis, entre otras. Por eso, gran parte de las municipalidades y organismos del Estado han desarrollado planes de gestión de riesgos y desastres, tanto para prevenir como para coordinar la respuesta cuando ocurre una emergencia.

Los últimos dos años han vuelto a demostrar la magnitud de este desafío:

Octubre 2026 — Aluvión, San Carlos de Apoquindo (Las Condes) Barro y escombros bajaron desde la precordillera por las calles del sector. No hubo víctimas fatales, pero el evento dejó en evidencia cuánta gente, y qué infraestructura crítica, se encuentra en el camino de estos flujos.

Enero 2026 — Incendios forestales, Ñuble, Biobío y La Araucanía Cerca de 50.000 hectáreas quemadas, 325 viviendas destruidas, 19 personas fallecidas y 50.000 evacuadas. Comunas como Lirquén, Penco, Nacimiento y Laja llegaron a decretar toque de queda por la urgencia humanitaria.

Julio 2026 — Temporal, Coquimbo y Atacama En zonas normalmente áridas: 10 muertos, 4 desaparecidos, más de 1.100 viviendas destruidas o severamente dañadas, cerca de 100.000 personas aisladas por cortes de ruta y 150.000 usuarios sin electricidad.

2025 — Desplazamiento por desastres naturales, a nivel país 1,5 millones de personas desplazadas durante el año, según el Informe Global de Desplazamiento Interno. Chile quedó en el cuarto lugar del mundo en desplazamiento por esta causa, solo detrás de Filipinas, China y Pakistán.

Febrero 2024 — Incendios, Región de Valparaíso Los incendios de Viña del Mar y Quilpué se convirtieron en el episodio más letal de la historia reciente del país, con 112 personas fallecidas.

Estos no son hechos aislados: son evidencia de un patrón. Cada año, Chile enfrenta amenazas de distinta naturaleza que afectan a miles de personas, dañan infraestructura crítica y generan pérdidas económicas relevantes.

Imagen satelital del 7 de enero de 2026, antes de los incendios

Imagen satelital del 7 de enero de 2026, previa a los incendios forestales (Región del Biobío). Fuente: plataforma 2IT.

Imagen satelital del 22 de enero de 2026, con humo y zona quemada por los incendios

Imagen satelital del 22 de enero de 2026, con humo y zona afectada por los incendios forestales (Región del Biobío). Fuente: plataforma 2IT.

El Problema

La respuesta institucional frente a este escenario ha sido desarrollar planes de gestión de riesgos y desastres. El problema es que estos planes son, en su mayoría, estáticos. Son el resultado de un trabajo técnico riguroso, hecho en un momento específico del tiempo, que —aunque proyecta escenarios futuros— no cuenta con una actualización periódica.

Esto es especialmente relevante si consideramos que las amenazas no son constantes ni tienen siempre el mismo efecto. Entre un evento y otro, el territorio cambia: nuevas urbanizaciones, cambios demográficos, nuevas construcciones y usos de suelo modifican constantemente el nivel de exposición y vulnerabilidad de la población.

El resultado es que, como sociedad, tendemos a ser reactivos frente al riesgo en lugar de preventivos. Y esto no ocurre por falta de expertise profesional —Chile cuenta con capacidades técnicas sólidas en la materia— sino porque las herramientas disponibles no logran seguir el ritmo a un territorio que cambia constantemente.

Nuestra Propuesta

En 2IT trabajamos en una plataforma territorial en vivo, con acceso a datos satelitales, que permite identificar amenazas y medir riesgos de forma continua, no sólo en el momento en que se elabora un plan. Este enfoque permite:

Un caso reciente: San Carlos de Apoquindo

Pocos días después del aluvión, analizamos el sector con datos territoriales: modelo digital de terreno, red hidrográfica, trama vial urbana, microdatos del Censo 2024 y catastro de infraestructura crítica.

San Carlos de Apoquindo se ubica en una zona de transición de piedemonte, donde el agua y el material de arrastre bajan desde cotas superiores a los 1.000 msnm hacia el entramado urbano. Al ingresar a la ciudad, la ausencia de cauces naturales abiertos hace que los flujos de agua, barro y detritos usen las calzadas como canales de desagüe. Por eso medimos la exposición en una faja de 50 metros alrededor de las calles con pendiente superior al 7%.

Los resultados:

Un dato clave: la vulnerabilidad social del sector no proviene de la precariedad física de las viviendas —más del 99,8% es de hormigón o albañilería—, sino de una alta tasa de dependencia etaria y de movilidad reducida para evacuar a pie.

Mapa Aluvión SCA: área de estudio, faja de 50 m en zonas de alta pendiente, trama urbana y red hidrográfica

Mapa «Aluvión SCA» en la plataforma 2IT: área de estudio en San Carlos de Apoquindo, Las Condes (Región Metropolitana), con la faja de 50 m en torno a calles con pendiente superior al 7%, la trama vial urbana y la red hidrográfica. Análisis de octubre de 2026. Haz clic en la imagen para abrir el mapa interactivo.

Abrir el mapa Aluvión SCA en una pestaña nueva

Este caso muestra por qué importa una lectura viva del territorio: la información sobre quiénes y qué infraestructura estaban expuestos existía en los datos. Lo que hace falta es una herramienta que permita verla y mantenerla actualizada al ritmo en que el territorio cambia.

Resultados Esperados

Al integrar estas capacidades en una sola plataforma, es posible avanzar hacia una gestión de riesgo más preventiva y menos reactiva:

Conclusión

Un plan de gestión de riesgo no debería ser un documento que se archiva apenas termina de elaborarse. Los riesgos cambian con el territorio, y las herramientas para gestionarlos también deberían hacerlo. La tecnología no reemplaza el criterio técnico de quienes gestionan el riesgo: lo potencia, dándoles información actualizada para decidir antes, durante y después de una emergencia. Ese es el cambio de fondo que proponemos en 2IT: pasar de una fotografía del riesgo a una lectura viva del territorio.